top of page

Cuando el corazón despierta, la vida cambia de dirección



Sanar para dejar bendición

La parashá Vayejí ( y vivió) comienza hablando de la vida justo cuando se acerca un cierre. No es casualidad. Nos recuerda que una vida se comprende cuando somos capaces de detenernos, mirar el camino recorrido y asumir qué dejamos a nuestro paso.

Así sucede también con las heridas de la infancia. No son solo experiencias personales; nacen en la forma en que fuimos tratados, escuchados o ignorados. Muchas de ellas no se sostienen por lo que ocurrió, sino por lo que aprendimos a callar, a aguantar o a repetir sin darnos cuenta.

En Vayejí, un padre reúne a su familia, mira a cada uno y los bendice. No desde la perfección, sino desde el reconocimiento. Ese gesto nos enseña algo esencial: cuando una historia se nombra con verdad, deja de pesar y puede transformarse.

Sanar, desde esta mirada, no es algo que hacemos solo para sentirnos mejor. Es aprender a vivir de otra manera. Es atrevernos a elegir nuevas respuestas donde antes solo había reacciones. Es trazarnos un rumbo distinto, aun con miedo, aun con dudas. Cuando una persona se comprende, cambia la forma en que habla, en que educa, en que mira al otro. Lo que sanamos dentro, se nota fuera; en casa, en la escuela, en el trabajo, en cada encuentro cotidiano.

Este cierre no es un final, es una invitación a comenzar desde adentro. Tal vez, al recorrer estas heridas, algo se movió en ti: un recuerdo, una emoción, una pregunta. Escuchar eso también es parte del camino. A veces, compartir lo que resonó abre una puerta nueva. Y cada puerta que se abre en el corazón puede convertirse en un paso hacia una vida más consciente, más libre y más bendecida.

#mientrashablamossanamos. 

Regina Pérez

Psicóloga.

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2019 por NOTI NOAJ.

Creada por RAB AMI S.A

bottom of page